Let’s talk about us Let’s talk about you Let’s open our minds And be what we are.
Let’s acknowledge, The children are dying in the name of others; Let’s hold our breath and count down the numbers, For the nations are being torn; But old faces are being sworn
Let us be here, In the wholeness of our condition, Because we are here In a case of denial and rendition;
Let us cry our tears For all and not just some; Let us open our arms And soak up the spilled blood.
And let’s hold our cross, And pray for all, Let’s be more like Christ And take the blow and the fall.
We are here, All and none behind; Let’s march for justice And for those we can’t see; March against bombs killing innocence, Stand against insolent ignorance.
Let’s move together Together towards forgiveness; Let’s embrace tolerance, Let’s speak love in all its dimensions, Let’s do this for all And never for convenience,
Let us be here Humans and imperfect But let us all be here In the world where we belong.
“Lo que es bueno para Pueblo, es bueno para todos”.
Los
habitantes de Pueblo saben muy bien que un día de sudor es el pan bien ganado.
Desde niños, se han educado uno al otro a cuidar del viejo refrán: “el que no
trabaja, no come”. Uno diría que este pensamiento ha sido la piedra angular de
los pueblerinos ya que sería inusual ver a cualquiera de sus bien contados 100
habitantes haciendo otra cosa que no sea trabajar.
Los habitantes de Pueblo saben muy bien que un día de sudor es el pan bien ganado. Desde niños, se han educado uno al otro a cuidar del viejo refrán: “el que no trabaja, no come”. Uno diría que este pensamiento ha sido la piedra angular de los pueblerinos ya que sería inusual ver a cualquiera de sus bien contados 100 habitantes haciendo otra cosa que no sea trabajar.
Mientras los 30 niños y niñas de Pueblo asisten a la escuela de Doña Marta, el resto de la comunidad trabaja directa o indirectamente para la empresa de Don Eusebio. La empresa de Pueblo es una gallinera que exporta huevos frescos todos los días de Dios hacia la gran ciudad. Hace años, esta era apenas una tienda de abarrotamiento que vendía, galletas y demás productos sencillos pero que tanto gustaban a las señoras de la comunidad.
El
padre de Don Eusebio, el Señor Eugenio, viajaba dos veces por la semana a
comprar alimentos que intercambiaba con sus vecinos en una especie de trueque.
De tal manera que todos podían disfrutar de los bienes de todos sin tener
necesidad de más.
Sin
embargo, cuando el Señor Eugenio murió por causas desconocidas, su hijo
Eusebio, quien tenía unos 25 años, heredó la tienda de su padre y poco a poco
la convirtió en una maquina ponedora de huevos. Habiendo estudiado la carrera
de Comercio en la gran ciudad, este decidió comenzar a cobrar por los productos
que su padre recogía todas las semanas. Los vecinos, de buena fe, comenzaron a
pagar lo que se les pedía y poco a poco accedieron a vender por un precio
simbólico lo que sus tierras producían. Don Eusebio ya de 30 años, acumulaba
más y más ganancia hasta que finalmente inauguró La Granja de Don Eusebio. Un
auto-aclamado de la buena fortuna, este
persuadió a los humildes pueblerinos a trabajar para su incipiente negocio y
así poder también, hacer una ganancia y establecer sus propios empresas.
Pero
Don Eusebio era listo. Sabía muy bien que la buena fe de los pueblerinos se
abría al abuso. Desde muy temprano, los convenció de que lo mejor para la Granja
y por tanto para ellos, era garantizar las ganancias para así hacer crecer la
economía de Pueblo.
-“Lo
que es bueno para Pueblo, es bueno para todos”, repetía.
Era
tan listo que con la ganancia de la empresa, compraba libros para la escuela de
Doña Marta en la que se alababa la bendición de la inversión empresarial y el
importante rol que esta fungía en el bienestar de las comunidades del país. Es
así como los niños han aprendido que anualmente se crían a más de 50 mil
millones de pollos para ser utilizados como fuente de alimento, pero en Pueblo
no se comen la carne de estos animales ya que la Granja vende absolutamente
todo, salvo una pírrica ración de huevos que sus trabajadores reciben cada fin
de semana. El resto de la semana se come las legumbres, el maíz y un par de
hortalizas que se comercia con un almacén que trabaja en la gran ciudad. La
enseñanza de los niños giraba fielmente alrededor de la narrativa empresarial
por lo que estos jamás tuvieron la necesidad de cuestionar nada. No sabían que
cuestionar, solo sabían que la Granja les garantizaba un empleo en el futuro y
un plato de comida para cada noche. Por lo demás, estos disfrutaban de la hora
del descanso en el patio. Ninguno se portaba mal porque la buena costumbre de
Pueblo también les inculcaba a respetar las normas sociales y a jamás tomar un
rol antagonista, menos rebelde. Doña Marta daba las gracias por ello.
Dentro
de la Granja, las cosas eran siempre rutinarias, lo que contribuía a albergar
esa calma que enorgullecía a los Pueblerinos. Desde muy temprano por la mañana,
un grupo de trabajadores preparaba el agua, abría los nidos y servía el pienso
para las gallinas. Seguidamente, otro grupo entraba a fregar los bebederos. A
continuación, se recolectaban los huevos que las gallinas ya habían puesto y se
limpiaban. Estos eran minuciosamente colocados en unos compartimientos de plástico
algo rudimentarios, los cuales eran cargados por otro equipo que se los
entregaba a los de empaquetado. El proceso se repetía una y otra vez hasta que
atardecía y las agotadas aves se retiraban de regreso a sus nidos. Finalmente,
un último equipo seleccionaba un grupo de gallinas que caminarían al matadero
en donde su carne se prepararía para ser llevada a la gran ciudad. Este último
era un grupo de alta confianza de Don Eusebio, quien en recompensa, les ofrecía
pedazos de carne de gallina para que cenasen dentro de la empresa.
El
resto de los trabajadores desconocían los detalles de la Granja y solo se
dedicaban a cumplir con sus responsabilidades. Sabían muy bien que lo mejor era
contribuir y no cuestionar y así lo hacían. Sus días comenzaban a las muy
tempranas 5 horas del día, fuera la época que fuera. En ciertas temporadas,
como la de Semana Santa y la de Navidad les tocaba trabajar más ya que había
mayor demanda por los huevos. Las rutinarias 10 horas de trabajo no eran nada
con las inclementes 14 horas que esas fechas festivas les traían. Desde luego,
estos lo hacían con el mayor ánimo del mundo ya que pese al exceso de trabajo,
venía un día de descanso extra en ambas fechas, el Viernes Santo y el Año
Nuevo. El resto del año, trabajaban y trabajaban pero estaban convencidos que
con cada gota de sudor, todos salían ganando. Cuando uno de sus compañeros se
enfermaba, lo normal era que este perdiese la ganancia de ese día. El resto
debía de ingeniárselas para cubrir su inasistencia y sacar el trabajo adelante.
Todos se apoyaban uno al otro así que ellos no veían un problema. Don Eusebio,
por su parte, jamás se entrometía, para eso tenía sus hombres de confianza. No,
él simplemente se dedicaba a observar todo lo que ocurría desde la limpieza
prístina que el cristal de su despacho le ofrecía. Él estaba más ocupado haciendo la
contabilidad de la empresa. Naturalmente, Don Eusebio recelaba los números y
cifras de su granja así que él se empleaba en la labor sin reproche ni recelo.
Y
es que la empresa crecía y crecía pero nadie se daba cuenta. De vez en cuando
el bueno de Don Eusebio ofrecía un bono al empleado del año. Otras veces hacía
una donación al pueblo como cuando construyó una ampliación en el centro de
salud. Algunos sospecharon que había hecho esto para asegurarse que las bajas
laborales fueran justificadas o para optimizar el rendimiento de sus empleados,
pero la gran mayoría ni siquiera cuestionó la buena voluntad de su bondad. La
Granja ofrecía empleo y en épocas donde la seguridad laboral era carente, tener
un puesto fijo era más que bienvenido.
Y
era así como las ganancias de la empresa se mantenían en secreto. Nadie,
excepto él, las conocía. Cuando la Granja ganó un 10% más que el año anterior, la
noticia en el boletín informativo que esta hacía circular por la comunidad
alababa el buen desempeño e invitaba a Pueblo a celebrar como su economía
crecía. Nadie cuestionaba a Don Eusebio por no repartir las ganancias, después
de todo, quien arriesgaba con la inversión en la empresa era él y no sus
trabajadores. Esto jamás se podía olvidar. Los pueblerinos por supuesto
aplaudían porque veían como su gran esfuerzo contribuía al crecimiento
económico de la empresa y de Don Eusebio, aun si muchos de ellos morirían
siguiendo la misma rutina en el mismo lugar.
En
las épocas secas y en las lluvias que el verano traía, Pueblo se mantenía fiel
a sus buenas costumbres y a su compromiso con su trabajo. Después de todo, sus
hijos tenían una escuela que pagaban por un monto menor al de la gran ciudad,
sus mujeres siempre tenían una buena ración de legumbres para cocinar, y ellos
tenían un salario que devengar.
Las
cosas podían ser mejores pero para Pueblo las cosas estaban bien porque la
Granja estaba bien.
It is not easy to look back, And stare at your mistakes But I must admit I often do that And get a kick out off my bed
I have my old ways Those habits that I built, No one to blame but myself They are a work of my hands They are a work of my will. It is not easy to see Your skin spread across the ground, But I do like to lick my wounds And imagine I am safe and sound.
But I am not safe Nor I am sound And this you have taught me.
I have not been safe, Nor have I ever been sound But it is like this that you brought me.
Because, everything crumbles But not me, Everything stalls Except this:
I have my old ways And they brought me to where I stand And now I can see what My new ways have for me A promised land
Slowly but surely I am moving along I am changing my old ways Let me whistle my new song.
I don’t regret most as far as things are, I don’t look back in disgust At my peace and my wars
I accept and I believe That to win I must lose, To laugh I will cry, And to smile I will frown.
Wisdom is patient, And patience is unkind. But to lose sight of it all Will bring a hell to unwind;
I made a decision And with that I will shed my tears. A decision to follow, In a path that crawls with fear.
For I am what I am, In the condition of a human I say Can’t see further than my sight While heaven and earth meet at bay
I made a decision, With all the consequences that follow, For it won’t deny the options Nor the pride, I’ll swallow. It’ll hurt to walk alone But I have decided to make it my own.
Climate Change
is a reality that must be accepted despite the naysayers. Experts have recently
warned that unless we (and yes, I mean everyone) make dramatic changes in the upcoming
decade, the phenomenon will turn into a multidimensional catastrophe (Worland,
2018).
Unfortunately,
as individual citizens we have grown used to the idea that our governments,
business leaders and science will eventually find a way out. Though their input
is important, the idea that the change is in the hands of everyone else but our
own is delusional. As the people who will have to live with Climate Change, we
are also in a position to make change happen.
Though the
task seems daunting, there are a few steps (5, to be exact) we can take to help
our planet move towards a greener future.
1. Less meat
or go bust. Scientists say that going vegan could very well save us from
Climate Change. Reducing the amount of meat we consume by 50% and complementing
that with more fruits, nuts and vegetables is a way to go; however, this is not
exactly realistic. The best step to take is to reduce intake. In the UK, this
is called being a flexitarian or a reducitarian, (Wolfson, 2019). As a
flexitarian, you get to consume meat but in smaller doses, and in exchange you
consume more fruits in vegetables. This will not only help you actively address
issues regarding your health, but will also engage you in a seamless way with
other important topics such as animal cruelty.
2. Paper, no
plastic. Ecology Center (2019) says that plastics are increasingly littering
our oceans, waterways, and cities with a broad variety of chemicals that experts
are not required to disclose. It is high time to reduce plastic. One good way
to go about eliminating it out of our lives is to opt for the biodegradable
packaging such as paper. Having eliminated all the bags, go for other items such
as plastic cutlery, straws and so on. Eventually, you will develop the habit of
consuming less and less plastic.
3. Sorry
Nestle, no palm oil for me. Palm oil has silently found its way into virtually
all our food. It is multi-billion dollar business that has shown no remorse
into what it is doing. Long-story short, Palm Oil needs land in the rainforest
to grow. This means rainforests must be chopped down, releasing tonnes of CO2
into the atmosphere and destroying the habitat of endangered species such as
the orangutan. Greenpeace argues that almost an area equivalent to 300 football
fields of forest land is cleared every hour to make way for palm oil. So what
can one do? Easy, stop consuming products with palm oil. Choose products that
contain clearly labeled oils, such as olive oil, coconut oil, etc.
4. Walk more.
In the day and age of Uber, Cabity and all sorts of transportation apps, having
your own car is a bit pointless. Though once considered a sign of success, to
have your own vehicle has become a thing of the past. It does not provide
status and it won’t change anything else in your life except the way you move
around. Using public transport, walking more, going to work on a bike, or simple
car-sharing with a buddy or through an app is more efficient, less stressful
and less expensive. True, some cities do not have enough infrastructures to
provide with sufficient (and safe) means of transport but they have cars and
you are more than likely to know someone who owns one. Find a way and share the
cost.
5. Shop less. Shopping
is fun and you definitely deserve a little pampering. The problem is: how much pampering
do you need. A quick trip down to the mall will show you everything you don’t
have and should though it won’t show you what you need. Our needs change, but
they don’t tend to change that much. The best way to do this is to plan what
you are going to buy and go for the option with the highest quality. Minimalism
will tell you that the less you own, the more peace you will find. Though some
may say otherwise, all can agree that shopping for the best product that will
last for more than 5 years if not a lifetime is a smart investment. Low-cost
living is at the end of the day a cheap treat for a short time. You can do
better.
It is not easy to say good bye It won’t die easy, I have tried
Old habits are like bullet holes shot into the skin, One by one they take the whole, They always seem to win.
Sharp shooter has a broken heart You have that feeble, conniving mind Sharp shooter shoots so warped and blind Sharp shooter, oh please won’t you mind?
So why try to fix wounds that just want to bleed? Why try to cover scars that are meant to be seen?
My eyes see things That my mind conceals Out of lies, out of truth But with each shot I find myself deceived
Things will be like this And I will bare my bullet holes I will leave them out For you and them to see, Cynical smiles can draw a frown Because you know, deep down you show me when it was dawn
Bienvenidos a Textos Foráneos. En este blog podrán encontrar poemas, libros, ensayos y material exclusivo de mi autoría.
Los poemas son fotos instáneas de mis ideas y opiniones sobre diferentes eventos en mi vida. Algunos son más elocuentes que otros pero cada uno expresa un sabor dulce o amargo que espero les sirva de referencia tanto emocional o afectiva. La poesía fue sin duda alguna mi primer experiencia escribiendo y la fuente de donde tengo más material por lo cual advierto que alguna que otra pieza puede parecer un poco infantil pero honesta.
El libro (actualmente trabajo en un segundo) es mi bebe, mi niño y el fruto una etapa bastante complicada. Rectilíneos comenzó como un experimento y se desplegó a un proyecto de más de dos años. Su presencia es toral en este blog ya que de él se desprenden muchas de las ideas con las que juego tanto en mi mundo escrito como en el resto.
Los ensayos demuestran mi faceta política y social. Vivimos en mundo convulso en dónde la expresión de ideas suele ser sobrellevada por el discurso mayoritario que en muchos casos es un eco virulento de épocas oscuras de la humanidad. Los ensayos demuestran mi cara más académica y observacional, fluyen de lo que he estudiado y de mi apreciación inperfecta de la realidad. Por ello he decidido darles una voz y una salida con la esperanza de que ayuden a motivar el pensamiento crítico de quienes lo lean.
Estas son los textos foráneos – foráneos porque me cuesta considerarme un ser que comparte plenamente la idiosincrasia del mundo tal y como está.