A veces quiero tu cercanía tu silencio en mi sintonía sin que me hables o pronuncies un hola solo que estes presente y me saques de la ola.
A veces quiero que estés presente que me respondas y conmigo juegues para saber que en mi pendiente conmigo vayas crujiendo dientes.
Mis cavilaciones son complejas tan alteradas que me asustan. A veces dudo que sean mías porque hay días que me insultan.
No espero que las entiendas no creo que las comprendas son capas de días y años que me hicieron hartar el pasto. Como una bestia en el rebaño me dieron tanto que doy abasto.
A veces te querré lejos tan lejos que te me escapes para ver si corres y te caes y me busques sin amagues.
A veces quiero ver mi sangre corriendo de tu mano. Quiero ver tu cara de locura ahogándome cuando estoy sano.
A veces lloro en mi oscuridad no por miedo a esos días duelo. Es mi banalidad en mi bajo vuelo.
A veces te sonrío y te soy honesto; mi afecto a ti es predilecto.
No me dudes eso lo hago yo y si me cortas la sanaré. Estate aquí y quizás allá yo esperaré.
Es mi mente La que recorre los kilometros que mi corazón no se atreve la que hace las obras que mi mano no quiere y abre mis heridas hasta que estas no hieren.
En sus esquinas sus recovecos y sus sótanos encuentro razones de miedo para coser mi boca.
En justa en sus intenciones y extensa en sus acusaciones porque sabe más que quiero admitir y hace más que mi simple existir.
Es mi mente la que corre cuando mi alma se esconde entre mis silencios y mis duchas cuando busco y cuando encuentro.
Corre a otras habitaciones en otras casas en otras villas. Corre y dibuja escenas y alternativas de mi corazón desgarrado y el tuyo enterrado.
Corre con la duda a quien arrastra de la mano y mi corazón mantiene su respiración.
Porque no lo entenderá si no lo imagina; se atrofiará si no lo visualiza.
Hasta que ella regresa cansada y reventada con las manos en sus bolsillos con la mirada asustada.
Ante el vacío de su encuentro y el silencio de su camino.
Me encuentra ruborizado y con mis manos enlazadas, con las tuyas que me sujetas y que le ignoras con tus besos.
Aquellos de las buenas noches en especial los del domingo que me hicieron olvidar, mis plegarias y carencias que en su adiós tuve que añorar tu sustento y tu esencia.
Mi mente corre pero en mi almohada yo descanso; mi mente se angustia pero en mi cama tú descansas, Mi mente no lo entiende pero mi corazón sí.
Ella busca el colapso El otro se deja caer. Ella busca el dolor el otro se deja sanar. Una corre el otro descansa
Es mi mente la que se puede atrofiar y en su descalabro el otro te sabe confiar.
Poco se hace Con los ojos vendados, A tu vista necia Que consejos desprecia.
Poco se hace Con oídos sordos Arrogantes y temerarios, Que prefieren el ruido Al silencio funerario.
Ocupas tus manos Con oficios temporales Porque construyes tu casa Sobre piedra escasa. Ocupas tus manos Con momentos etéreos Que acarician la paja Conservada en tinaja.
Desconoces tu historia Te es solo una referencia. Episodios del olvido Catalogados a preferencia Así que escoges ver a tus pies Como divina providencia.
Poco sirve Tus ruegos denodados, Ese espíritu resuelto Sobre cuerpos aliados.
Así que buscas culpables Y señalas temores; Cuentas fantasmas en el techo y en rincones.
Aquellos que rechazaste Por temor a aprender, Aquellos que reprendiste Por temor a crecer, Que recogieron tu boca Del polvo seco, Que sujetaron tu cabeza De tonterías y su eco.
Poco se hace Esperando peras del manzano. Nada se logra Confiando en tu cambio sano.
No sé medir lo que digo, Igualmente lo hago Tantas veces lo he ensayado Que en automático Lo he mecanizado.
En mi retrospectiva Estoy en lo cierto. Mi mano activa Te lo atestigua La pasiva Esa no cuenta Ella guarda silencio Y lo averigua.
Pero te tengo aquí, Con ojos negros Mi bruteza se me ha resbalado Y mi descuido te ha lastimado.
No soy violento Así me han formado. Fue un acto vano Que mis voces mimetizan. Cree que lo intento Que no lo he olvidado. El corazón en mano Que mis obras sintetizan.
Es que no soy yo. Cuando la sangre me escurre Mi instinto la escupe Y mi crianza la traga.
No soy yo Si soy inmóvil a tu pesar. Mi paciencia es útil Pero no lo deja al azar.
Perdona mis impertinencias Y mis locuciones de placer Son meras coincidencias Y tareas por hacer.
Disculpa mis imprudencias Mis ansias y mis miedos Son reflejos de añejos De jóvenes y de viejos.
Toma mi ayuda Átala a mi espalda. Toma mi palabra Y séllala en mi boca. Toma mi peso Siéntelo en mis hombros.
Cierra tus puños Y escupe tu vileza Prometo no llorar Te juro que lo intento.
Golpea con violencia No me mires Si te inhibe. Destierra tu inocencia No me hables Yo lo intento.
Hagamos de esta casa Una brisa a su calor. Hagamos de este golpe Lección aprendida a su temor.
Perdona mis manos Solo quieren ayudar Te juro que lo intento Te prometo mejorar.
Voy con los pies en la tierra contando los segundos, pensando en mil maneras, tantas veces que te secundo.
Los días son de cielos grises, los días son de negro y sin matices.
Camino por un lado, dejo el otro para ti. Mis manos van abiertas quizás te aferres a mi.
Todo va lleno de cosas que dejaría, y el resto va vacío de corazones que sentía.
Me acuesto sobre tierra, me encojo en mi mismo, y me abrazo hasta las piernas, para que te eches junto a mi. Para que palpites a mi ritmo con tu corazón empedernido. Sácame ya de este abismo de este camino compungido.
Voy descalzo sobre tierra, pateando piedras como tonto. La mugre a mi piel se pega la mosca desde mi despega, ni a su asco soy buen puerto menos a las rapiñas sería un buen muerto.
Tengo pies sobre la tierra porque he olvidado los zapatos. Tengo vicio en mi garganta poco importa sin el olfato.
Así vamos con poco estamos un vagabundo en Don Mundo mi suplicio a tu prejuicio.
Repito este día, y lo parto por minutos para ver si en algún momento en un fragmento diminuto. Te encuentro en mi camino sonriendo tan astuto.
Mis pies sobre la tierra Son mi tan humilde condición. Sonríen y me aterra volver a esta situación.
Mi habitación tiene libreros llenos de hojas, llenas de historias, de cuentos de sueños y de fotos rotas.
Es una hojarasca de mis memorias que dudo que encuentres buenas historias.
Mi habitación es un cementerio lleno de huesos, de esqueletos; Con corazones vivos que no quisieron dejar de ser.
Yo sigo perdiendo el camino, el sendero a mi habitación; Aunque mis exabruptos sean mentales Los sentimentales lo niegan quizás puedas encontrar el camino y señalizarlo en mi destino.
Mi habitación esta tapizada de pieles extrañas que me han rasgado y les he rasgado, en su momento a veces rápido y otras lento.
Mi habitación guinda desde lo alto y no sé como llego ahí. Mi habitación requiere cuidado y tacto Mano firme fiel sensación.
Puedes dormir en mi cama y abrigarte en su llama; Escucharás los ecos de las pisadas de mis encuentros sus esperanzas y sus lamentos.
Pido seas paciente, ruego no les juzgues; mi habitación es mía con sus encantos y mis espantos.
Mi habitación es mi suma, es mi resta porta mi risa y mi cruz.
No es locura ni confesión; a mi alma es terror, de que busques y la encuentres por mala suerte o buen amor.
Tus relatos son elocuentes trascendentes y vacíos.
Son frases incompletas, vocales enunciadas, que esconden entre sus letras la semilla plantada.
Un genesis sin la tentación es un paraíso sin vocación, que se disipa en la mente se aleja de lo perfecto y lo que está por conocer.
Pero en tu caso se cayó, en tu caso germinó mas tus relatos lo esquivan con sus manos escondió.
Porque cuentas bien tus días, cuentas sus mañanas y sus tardes, más sus noches solo son lunas a tus días son solo partes.
Tus relatos son mil cuentos que se reviven uno sobre el otro; cuentos rotos y cuentos largos cuentos tibios y amargos.
Cuentos sin príncipe sin princesa y sin dragón; Cuentos serenos, cantos de sirena, que son centro sin principio o fin.
Tus relatos me entrañan, se configuran en mi mente, con sus piezas dispersas en un plano blanco dependiente.
Piezas de mil formas amorfas y coagulantes; coalescencia sin sentido con espacios al sombrío. Se funden como pueden, como tu reloj te lo permita, como tu valor te deje, como tu consciencia te lo dicte.
Tus relatos son dictados y en mis hojas los he escrito; con mis ojos los detallo con mis dientes los mastico.
Tus relatos son carentes aunque en función son presentes a mi oración; espacios latentes a tu opinión son suficientes.