I just want to breathe
And sink down these white sheets
These sheets that hold me
Because your absence cuts
It cuts deep
Red sips sip
And drip and drip
These white sheets hold me
For they know my shames and joys
They have dried my tears
My nudity so sheer
Clothed my sleep
They’ve been my clear
They know my fears
Sympathy is
What you have to feel
A trust that I adore
Of you I want more
They know my fingers
And the clasp of my hands
For they are my other skin
A layer deep from my kin
You saw me
I saw you
You preyed on me
So I bite on you
It feels unusual
A celebration led
To this form of affection
This could be dangerous
But I like bruises
They’re my perception
So let’s make a bet
If anyone hurts
We’ll go down together
Hold no regrets
Let’s make a bet
And hope for the best
Have some laughs
And forget the rest
Hearts inflamed
I like flames
Mine feels elated
Let’s dance away
And have no shames
Dance with me
In your flames
Let it burn slow
None to blame
I hope it burns good
For their snares
I hope you burn through
For their stares
Dance with me
The fire’s hot
Like winter needs heat
I crave you a lot
I am no hero
Yet I can be yours
Your castle is ablaze
But mine can be yours
Dance with me
I like to dance in flames
Burn me slow
Just call out my name
On your knees
Honest and sincere
Open your heart
As you've opened your ears
Be truthful
As this is what you called for
Don't save your words
Don't hold your breath
Pray
Pray so you know you'll be listened
Pray for the wretched
Pray for the forgotten
Pray for those who sin
Pray for those who don't
With closed eyes
Wrap your hands
For you are alone
But alone you are not
Your prayers reach the heavens
As others may not
For every word you speak
Weight falls on shoulders
Shoulders that are tired
Shoulders that must be tried
To be found earnest
Free from yearning
Speak your words
You have confessed your sins
Because he found you lacking
Despite your deeds
Speak your words
Because you will never approve
As it might be best
to throw salt on wounds
On your knees
And say your prayers
Clasp your hands tight
Just go on and pray
Be honest
And do not dismay
As it might be
That today's the day
Pray and pray away
Whisper your words
As they seem to sway
Sway the hearts of sinners
And mouths of liars
Pray eagerly
Don't dare to do it lightly
As the time will come
To stand up from your knees
To look up and open your arms
To embrace where the sky and sea meet
But for now pray
Pray like you know how
Pray for the meek of heart
Pray for the bold of flesh
A veces tiro de los hilos
y otras los dejo sueltos,
A veces creo
que de tanto tirar me acerco
y otras me entero
y luego despierto.
También juego con nubes
y las veo flotar;
Como memorias ingenuas
que me invitan a soñar.
A veces dejo los estudios
y hago aviones de papel
los lanzo al aire
a una caprichosa aventura
que se escapa de mi simple tortura
Y entretengo mi entretenimiento
con tonterías e ilusiones
menos deberes y responsabilidades,
más momentos fugaces y temeridades.
A veces juego con el tiempo
lo cuento y lo descuento,
y pienso que mi curiosidad es sana
y te sueño en mi entretiempo
Ridículo es pensar
que un viejo puede aprender algo nuevo
Como si con palabras
el diablo se comió al mundo
Ridículo es creer
que viejos remedios curan nuevos males
y que nuevas bondades
harán justicia a pasados males
Ridículo es afirmar
que el esfuerzo abre camino a la gloria
Como si la dicha no fuere caprichosa
y suspendida por la misericordia
Ridículo es pintar la casa en mil proezas
si al final uno muere en una simple pieza
Ridículo es orar por cambios
pero no ejercerlos
como si el cielo se abriese
De bien intencionados ruegos
Ridículo es
ser maestro en la ignorancia
traslúcido orgullo
y la perseverencia,
pensar que aprender
todo lo puede
como un hombre pobre
que tanto debe.
Es ridículo y lo sabes
tan ridículo,
no te enfades
Culparme por tus desaventuras
que con mucha inocencia me confiaste;
Es ridículo y lo sabes
que tras dos años
suspirastes y añorastes
Encogida entre tus brazos
con la mirada llena,
tu faz se inclina al suelo
tu silencio nos condena.
Veo tus puños
que te sujetan y se aferran
mi niña querida
entiendo bien lo que te apena
Tus llantos y tus ruegos
son los mios porque también los siento;
siento tu enojo,
tu frustración
y tu dolor.
Y me duele verte así
desde una distancia tan lejana
Sostienes tus lágrimas
pero no por tus heridas;
porque esa sangre no es solo tuya
es de tus amadas y amados
Mi niña querida
siento tanto tu despojo
como te ultrajan
y critican tu enojo.
Que mas quisiera
que abrazarte y consolarte
decirte que por hoy ya basta
y que haces bien en comfortarte
Que mas quisiera
que destruir tus monstruos
Los de tu armario
y los de fuera
los que te susurran
y te amenazan
Qué daría porque sonrieses
y no tuvieses que pelear,
que pintases tu cielo azul
y tus noches negro estelar
No es justo
condena inmerecida
si eres apenas una niña
aunque fueses consentida
Porque de la vida se aprende
y esta te ha tocado;
niña querida,
cada lágrima tuya
como golpes me han quebrado
Pero no sucumbas
aun con el aire envenenado
no te rindas,
es mi ruego esperanzado
Recoge tus brazos
que tu futuro te espera
mi niña querida,
en mis ruegos
tu batalla nos prospera.
Los vientos de otoño soplaban un refrescante influjo de color que producía el revoloteo de las hojas. Poco a poco, hojas de todos los distintos tonos de naranja, rojo, y amarillo se desprendían de los árboles y se acumulaban en el suelo en una seca alfombra que recubría el bosque.
Llegaba el otoño y eso significaba rotar las siembras y recolectar las manzanas. Manzanares era famoso por la deliciosa fruta rojiza que producía al cierre del verano. Vendían más tipos, por supuesto, pero las del fin del verano eran sin duda las mejores.
Todos los vecinos del pueblo contribuían con la siembra, la recolecta, la limpieza, el almacenamiento y la venta. Las manzanas constituían la industria de la comunidad y todos debían de aportar de igual manera. Hombres, mujeres, jóvenes, niños y niñas, hasta los mayores, ayudaban con la gran empresa y cumplían con sus obligaciones. Lo hacían con reniego y con denuedo, con alegría y con dolor, lo hacían de muchas maneras y todos lo hacían.
Parte de estas obligaciones era contribuir con el tributo comunitario. Cada familia debía de cuidar su propia mesa con lo cual todos se quedaban con una parte de la recolecta. De esta fracción, cada familia entregaría una manzana al tributo comunitario.
-“Hija, ve y recoge una manzana”
La niña de Don Manzano corrió hacia el patio trasero y tomó la manzana que la familia daría al tributo. Recogió la más grande, la más roja y la que le pareció la más jugosa. Sonrió con la complacencia que solo un niño sabe dibujar con un trabajo bien hecho. Mas antes de entrar, no pudo evitar notar que su vecino no tenía cinco manzanas; no, él tenía más, muchas más. Tenía 20 manzanas y había apartado una sola también. Pero a diferencia de ella, su vecino había escogido la más pequeña, la más verde y la que le pareció la más insípida.
La niña de Don Manzano cambió de opinión y tomó otra manzana, la peor de las cinco, y atendiendo el llamado de su padre, volvió a entrar.
-“Hija, vamos, date prisa que dentro de poco viene el Señor Tributador”.
La hija, de muy mala gana, le entregó la manzana a su papá quien vio el cambio de humor en su niña.
-“¿Qué ocurre?” le preguntó.
-“’¿Por qué damos una manzana?”
-“Pues porque tenemos que dar una manzana”.
-“Pero solo tenemos cinco y si damos una manzana, nos quedamos con cuatro”, respondió la niña.
-“Claro, pero todos damos para que todos tengamos”, le razonó Don Manzano, quien al ver que su hija claramente no estaba convencida agregó. “Tenemos que dar para que todos tengamos, de lo poco que damos tenemos que dar para ayudar a los que no tienen”.
-“Sí, pero…”y la niña se detuvo para meditar su pregunta en lo mejor que pudo.
-“¿Si?”
-“Pero, ¿por qué el vecino solo da una también? Él tiene más”.
Don Manzano intentó comprender el razonamiento de su hija pero no pudo, aunque a los ojos de la pequeña, era más claro que el agua.
-“Hija, es igualdad”.
-“Pero no es justo”, respondió la pequeña, claramente frustrada.
-“¿Por qué no es justo?”
-“Pues porque si nosotros damos una manzana, nos quedamos solo con cuatro, pero si él da 1 manzana, él se queda con 19; ¡Él tiene más, él debería de dar más!” gritó la pequeña.
Don Manzano no supo que responder. No entendió la conclusión de su hija y rechazó la idea de que su propio retoño retaría la concepción tradicional que sostenía a la economía del pueblo y a la gran industria de la manzana. Contrariado y enojado, frunció el ceño y la regañó. La reprendió y la regañó y le exigió que dejase de pensar en tonterías.
La pequeña no tuvo otro remedio que consolarse con el abrazo de su almohada que tendría la laboriosa responsabilidad de limpiar sus lágrimas.
Don Manzano, recompuesto, salió a cambiar la manzana y recogió la primera que su hija había escogido.
-“Más le vale que se dé prisa vecino; Tributador acaba de salir de mi casa y usted sabe que no le gusta esperar”.
Era su vecino, el de las ahora 19 manzanas.
-“Gracias por avisar, vecino”, regresó el saludo un Don Manzano muy afable quien en seguida cambió la manzana, y salió corriendo hacia la puerta de entrada para entregarla a Don Tributador, quien con poca expresión, la tomó y la dejó caer sobre su cesta con el resto.
-“Nos vemos en un mes”, dijo.
-“Nos vemos en un mes”, respondió un jovial Don Manzano. Había cumplido con su responsabilidad.
No creo
que todos los días
despiertes sonriendo
ni espero
que todas las noches
te acuestes rezando;
Se que en ocasiones no duermes
y en otras lo olvidas
Lo siento tanto
si parezco un terco sin sentido;
lo siento tanto
si este no fue mi merecido.
Se que no soy perfecto
y eso no me priva de intentarlo
Estoy muy hecho de carne y hueso
y eso tú tienes que aceparlo
No creo que el cielo azul
se pose sobre unos
y se esconda de otros
Si el sol brilla menos
para los ricos
y más para los plebeyos
No creo que el diablo
pierda lo sabio
que el tiempo
le ha quitado a ello
Si me ves con los ojos de siempre
con los que de niño me mimaste,
¿Por qué ahora tu mirada desvanece?
Ni siquiera lo intentaste
Es una mentira fortuita
lo que dices que mereces
Es una mentira fortuita
lo que no me enseñaste a decir
Así que no me pidas que mienta
Si de ti,
no aprendí a mentir
I sit
when I should run
and I wait
to come undone
I smile
when I cry
to deceive
hearts gone wry
Everyone trusts a smile
even when we lie
I sin
I know better
and I pray
to calm my soul
One that's afflicted
and sometimes not
one that is fresh
in frames might rot
I put on my best face
but my voice trembles
I stand into my haze
even in your embrace
At nights I sing
when I should bask
Bask at what I did
pray for what I grasp
Maybe
I should do more
hope for the best
Maybe
I should do more
Maybe
I should rest
Si mi vida fuera un mapa
te la regalaría y oraría
para que encontrases tu cámino
Pues en tu cara veo desolación,
un sollozo de resignación.
Y si mis manos fueran esperanza
te las daría,
para que emprendas
y a la vida sonrías
Es que vida de migajas te han dado
vida de miseria sin reparo;
pero no protestes,
debes ser de agrado
humilde e inigualablemente resagado
Por años te abusaron
cual presa se sacrificó sin más remedio,
Y la sangre aun gotea de sus fauces
y quieren más, sin intermedios
Si clamas te despotrican
y si lloras, te azotan;
te exigen mucho,
que te contentes con migajas
y da las gracias
aun si humillada
Te daría lo que fuera
y que tu voz les alcance
a quienes te ignoran y rechazan
a quienes te denigran y marchitan
Te daría mis bendiciones
para que de ellas aprendas,
mas temo que estas no bastan
pues tus manos reclaman
Más que migajas
añoras justicia;
más que esperanza
añoras hechos
Mereces esto y mucho más
Más que humildad,
mereces propia dignidad.