Sé que no me ves
Aunque no te vea lo sé
Y sé que me añoras
Aunque no conozca tu cara
La puedo sentir
Me gustan tus juegos
Tus risas y picardías
Esa cara me fascina
Y tu toque es una maravilla
A la flor de tu piel
Y al sereno de tu mente
Es que hay algo que tu cara inspira
Y gravito lentamente
Disfruto de tu sabor
Y de tu ingenuo punzante
Pese a tu mente inquisidora
Y actitud disonante
Tu cara me anima
Pero luego la descarto
Y en tus ojos
Se asoma la inocencia
De quien desea descubrir
Bendita y querida prudencia
Que calla por no mentir
Y todas tus caras las conozco
Menos a la última tras el velo
Todas tienen algo que me enamora
Y algo que excita mi recelo
Porque todas he descartado
Y aun así no te conozco
Es como un baile a ojos vendados
Que da risas y tropiezos
Tus pieles y tus mudanzas he sentido
Pero tu esencia me ha mentido
Soy paciente y caprichoso
Porque ninguna me quedó.
Gentle notes tingle
They play
Each one’s single
Gentle notes tingle
And mix and mingle
Water in my hands
That slips from my grip
Two sips and I want more
More of you in my grip
Water in my hands
And it never is quite enough
Love to hate it
Even if it wrecks me
Even if it breaks me
It never is quite rough
But we recollect it
Never treasure it
Hanging from your sight
In all its empire and might
And we drink it
And let it fill us
Like a call we have waited
It gets out hearts
In deep in a fuss
Water in my hands
That slips back to the ground
It empties my heart
Ethereal and life bound
So much
Yet so little
So useful
Yet worthless
A creation nonetheless
Maybe it can cleanse my face
And bare my soul open
Maybe it can rinse my haze
And lift me up to grace
Water in my hands
If only I could hold you forever
Forever in my grasp
To my laugh I’m aghast
Your gentle notes march
Endless days of March
Gentle notes that tingle
In my hands I lovingly dingle
Era una casa humilde pero completa. A penas había espacio para las cinco personas que la habitaban y en el momento en que la bendición más pequeña de la familia creciese, la vivienda se vería aun más apretada. Ambos padres trabajaban: él era dependiente en una panadería y ella era un agente bancario. Ambos ganaban un poco sobre el salario mínimo por más de 40 horas de trabajo semanal. Sus retoños de 11 y 13 años asistían a una escuela privada que costeaban con muchos sacrificios.
Las cosas no fueron fáciles para la casa humilde pero tampoco las carecían. Siempre ha habido comida los tres tiempos del día ni se pasaron penas de cortes de servicios públicos por falta de pagos. Los cumpleaños se celebraban y las navidades también y cuando las cuentas ajustaban, se deleitaban con una cena en alguna pizzería. Las cosas no fueron fáciles pero los sacrificios rendían sus frutos. Era una casa humilde con poco de que alardear pero al final del día, una casa unida alrededor de la mesa.
A su lado, había una casa amurallada cuyas paredes podían apenas contener su extravagancia. Sus tres plantas se imponían sobre todo el barrio; tenía jardines repletos de rosales, un garaje para cuatro vehículos, una terraza para atender a varios huéspedes en tiempos de cumpleaños o para cualquier festividad y un batallón de sirvientes. La casa amurallada era el santuario de una amplia cocina que destilaba los aíres del barrio con sus ricas obras gastronómicas.
En ella residía también una familia de cinco y a diferencia de la casa humilde, solo el padre trabajaba. Los hijos asistían a un prestigioso liceo trilingüe mientras la madre atendía su círculo social con esmero y dedicación. La casa vibraba de actividad con toda la servidumbre limpiando los coches, podando el jardín, haciendo los mandados de la señora y atendiendo a los jóvenes de 13 y 11 años. El único momento en que la casa amurallada permanecía en silencio era cuando bajaba el sol. Los jóvenes cenaban temprano a las seis y media, la madre a las siete y media cuando llegaba de clases de Lamaze, y el padre casi a las 9 cuando llegaba del trabajo. Era una casa amurallada con mucho que alardear pero al final del día, una casa separada alrededor de la mesa.
Ambas familias jamás se conocieron aunque un simple muro las separaba. Ambas casas jamás compartieron pese a residir una a la espalda de la otra. Ambas familias vivían en sus cuatro paredes, unas más amplias que otras, y eran completamente extrañas unas a las otras.
Era la época de las navidades y ambas casas las recibieron con un paralelismo sordo. En la casa humilde acordaron preparar una gallina, comprar un helado para el postre y regalar un regalo a cada uno de los niños. El año había sido particularmente duro con las finanzas y era necesario hacer ajustes en las cuentas de la casa. En cambio la casa amurallada comenzaba a hacer los preparativos para lo que a todas luces sería un tremendo festín con toda la familia y amigos – tarea que quedó encomendada al equipo de cocina. El árbol de navidad era tan grande que se podía apreciar desde la calle por sobre el muralla que rodeaba la mansión. La casa humilde, sin embargo, estaba utilizando el árbol que uno de sus amigos les había regalado.
Curiosamente, las festividades de la casa amurallada las estaba coordinando una planificadora de eventos y los miembros de la familia parecían ignorar cada uno de los detalles del proceso. La casa humilde había apartado un par de centavos para ir a comprar un par de adornos y planificaron ir hacer la compra de los regalos al centro comercial juntos – la madre y la niña de 11 años por un lado, el padre y el niño de 13 por el otro.
Eran vecinos con apenas unos metros de separación pero la vida les había llevado por caminos donde las dichas de unos eran las desdichas de otros.
La soledad me traicionó
Pese a mi declarada fidelidad
Tras días de afecto y banalidades
La soledad me traicionó
Y a ella le dedico mis mejores palabras
Mis muestras de cariño y mis secretos
Ella sabe todo lo que me inspira
Y en su gélido silencio
Mis letras suspiran
Se elevan e inspiran
Ella conoce mis mañanas
Y cada una de mis noches
Desde su esquina vigila
Y con su mirada me sigila
Y es que me sostiene en tu ausencia
Y me emociona en la misma
Pero aun así me traiciona
Cuando me intima y cae la cisma
La soledad me traicionó
Me eleva y me deja caer
La soledad es mi amiga
Pero no me deja mover
Maybe it is your wit
And your charming conversation
I am a sucker for fine words
In warm and other situations
I believe I am patient
Yet I fidget with my mind
Because my desire is relentless
And my wishes oh so shameless
Can I ask one question?
Promise you’ll be true
Are you in it for me or is it that you’re blue?
Because I feel you’ve been here before
My foot stuck in the sinkhole
My heart beating out of my chest
And voices telling me
I’ll be left all but whole
I believe I am patient
And heavens know I can insist
I’ll push through every door
With my life beating in my fist
Just to find you and breathe
And snap on my pillow with your kiss
That’s when I’ll close my eyes
And smile ‘cause this is bliss
My wishful thinking
Is bound to betray me
I have been here before
And I can‘t help but be
But I am here anyways
My life is tangled up in threads
So pull on one and be lucky
Drive my mind out of my head
Veo mi horizonte
Y no te veo a ti
El sudor cae de mi frente
No es por ti
Siento el abrazo
Y el cariño de mi gente
Pero tú estás lejos
Muy lejos de aquí
Veo que mis palabras
Adquieren forma
Y que mis impresiones
Ganan fama
Veo que tú has desaparecido
Quizás estés en otro recorrido
Y espero que confiar es entero
Hacia tus padres y amigos
No es rencor
Es simple educación
No es rencor
Es mero aprendizaje
No caigamos
En la mala interpretación
No es rencor
Es mero mestizaje
Y sé que las cosas cambian
Mis memorias y heridas me advierten
Pero si mis palabras no son que resienten
Mis sueños en futuro convierten
Why are you at that corner?
Pretending you can’t see me
Hands deep in your pockets
Eyes shying away in their sockets
Why are you here?
As if you are afraid to know my name
I’m fidgeting with this drink
And a match with no shame
Because you should dance
Even when others don’t
There is no win in a glance
There’s no loss without chance
Dance with me
And bring your poison
It doesn’t scare me
And you can hide
Dance behind me
Nothing can intimidate us
We got pride
Let’s trip
Let’s dip and flip
Into your vice
Ups and downs
Your glorious demise
So dance with me
Everyone else is waging war
I am not saying let’s be intimate
But the night is up
So let’s dance and be stars
We can swirl
Barely stay still
Go round in a whirl
Up to you and you will
We can move
And go with the beat
We can stop
And make it our hit
Dance with me
It is better together than alone
Mi camino has trazado
Y mi familia por ello ha rezado
Su tiempo es una duda
Pero mi frente no suda
Mi camino has trazado
Desde niño me han enseñado
A mantener la reverencia
Y jamás cuestionar
Desde niño me han enseñado
A inclinar mi fe
Y a creer con sed
Mi camino has trazado
Desde la inocencia a la madurez
Desde lo curioso a lo rencoroso
Bajo la lluvia y en la asfixia
Mi camino has trazado
Pero admito
Mi esfuerzo en este camino desvanece
Y siento que he cambiado mi reverencia
Por cuestiones y sensaciones
Mi fe como mi cabeza
La quiero portar en alto
Junto a mis tropiezos y pasiones
Junto a mi corazón y humanidades
Porque quiero y debo decirlo
Quiero la otra meta
Lo que ansía mi vida bruta
Quiero enlazar y soltar
Sin temor a abrazar
Una ruta que encienda mi tacto
Y excite mis oídos
Y me haga loco con su olor
Que me llene los ojos de color
Y en mi boca alimente dulce ardor
Quiero creer
Voy a creer
Que al final mi ruta
Me llevará a tu camino
Consciente es mi capricho
Consciente de mi tiempo
Consciente este corazón desdicho
Que se queja sin sustento
Abre el mapa
Que mi camino has trazado
Procura mi bien
Que mis rutas conoces
Todo lleva a lo mismo
Mi camino has trazado
Toda palabra llega a su fin
Mis ruegos he orado
Conducir era el escape de unos y la rutina de otros. Para los primeros, era el símbolo de la libertad y de un paso más hacia la independencia. Para los segundos, era porque conducir un automóvil representaba una simple actividad que formaba parte del día a día de muchos.
Para Paula, conducir significaba salir desde la seguridad de su casa, su hogar, hogar que gracias a las nuevas políticas, estaba rodeado de hostilidad. Paula, que nació y ha crecido en ese mismo hogar, conoce muy bien la raíz de esa hostilidad; por años intentó entender y comprender a qué se debía o qué había hecho para merecerlo y cada vez que se acercaba a una respuesta, esta se esfumaba en el aíre.
De tal manera que no tuvo otro remedio que adaptarse lo mejor que pudo y hacer de su casa su fortaleza. Dentro de su torre y rodeada de esas finas cuatro paredes, su abuelo y ella vivían de la mejor manera como podían. Su padre murió en un accidente de construcción cuando ella apenas tenía 7 años. Por los siguientes 5 años, su madre se encargó de las cuentas a través de dos trabajos como empaquetadora y aseadora. Semanas tras haber cumplido sus 12 años, Paula fue testigo de cómo su madre fue arrestada. La pequeña de 12 años se quedó bajo el cuidado de su abuelo que trabajaba en el aseo de una escuela local. Eso fue hace casi 6 años, tiempo que ella recuerda con un sabor amargo en su boca.
Paula es ahora una mujer mayor de edad, de acuerdo a la ley y mientras muchos y muchas celebraban sus 18 con el mayor símbolo de libertad, Paula lo hacía con extrema cautela y mucha ansiedad. Todavía conservaba fresco el recuerdo de cómo fue arrebatada del abrazo de su madre. Estaba confundida, asustada – no, asustada no, estaba aterrada. Hoy al timón, ese miedo seguía reptándose bajo su piel. Sin embargo, los granos de arena del reloj se habían agotado y era hora de que ella intentase contribuir a los gastos del hogar. Su abuelo había sido despedido por avanzada edad y al igual que muchos, apenas recibió el pago de ese mes. La vida podía ser cruel y aun así se quedaba corta al lado del tiempo. Si habían de sobrevivir, Paula debía encontrar un trabajo.
Afortunadamente, una de las asistentes a la iglesia a la que el abuelo atendía todos los domingos, le comentó de la oportunidad de empleo en un restaurante al otro lado de la ciudad. La paga era buena y el ambiente bastante amigable con lo cual su nieta estaría sana y salva de cualquier problema o peligro.
Paula era consciente del riesgo y aunque su corazón se le escapaba de estallar dentro de su pecho, sabía muy bien que debía trabajar. Era una chica respetuosa, esforzada y muy inteligente. Asistía a la escuela que los miembros de la iglesia mantenían y lo lograba gracias a sus excelentes notas y su buen comportamiento. Ella soñaba con ser una ingeniera aeroespacial y cada vez que podía, miraba a través de la ventana a esas naves despegar con tremendo estruendo hasta que se escapaban de su vista. Su sueño debía esperar, como muchas cosas en su vida.
-“Hija, sabes muy bien que no tienes que hacerlo”, rogó su abuelo.
-“Papá, lo quiero hacer y sabe muy bien que tarde o temprano lo tendré que hacer”, le respondió con una tierna sonrisa. La vida le había enseñado a mantener un perfil bajo e humilde, pero ella solo aprendió a sonreír.
Un hombre anciano y resignado le dio un beso en la frente y susurró una rápida plegaria para su niña. Mucho dependía de ese recorrido de cinco kilómetros de ida y cinco de vuelta.
Paula cerró su abrigó, se aseguró de llevarlo todo y le devolvió el beso a su abuelo para luego ajustar bien su gorro y su bufanda. Era la primera vez en muchos años en los que salía sola y sin el cuidado de un adulto.
Conducir era el escape de unos y la rutina de otros. Para Paula, conducir era saltar al nido de tiburones con una herida abierta. Era un acto de fe y un acto de locura a la vez. Paula tomó el timón del coche con ambas manos tal y como el pastor de la iglesia le enseñó en el aparcamiento; revisó que todo estaba bien y finalmente rezó con intensidad.
-“Por favor, llévame con bien y te prometo lo que quieras”.
El agua se mecía con serenidad y Paula podía flotar; aún así contenía la respiración y hacía todo lo posible por moverse lo mínimo posible. Con las pupilas dilatadas y las manos sudadas de la tensión, Paula miraba como las aletas dorsales dibujaban líneas irrisorias en el agua pero cada una se ocupaba de su propio camino y de su propio espacio. Al ver como ya llevaba casi 1 kilometro de distancia, Paula dejó soltar su respiración y sonrió. Los tiburones la habían ignorado y su herida, aunque escociese de la tensión, no los había atraído. Era casi un milagro y un buen presagio de que las cosas buenas vienen para quienes salen a buscarlas.
De repente, una sirena destelló y en un abrir y cerrar de ojos, el tiburón atacó. Había mucha sangre en el agua y era cuestión de tiempo.
Te siento en mi hombro
Siento tu respiración
Marcar el ritmo de la mía
Siento tu mano
Posa sobre mi espalda
Y me dice adonde debo ir
Siento tu mano
Lo siento en tu palmada
Pero sonríes
Aunque lloro
Te gozas
En mi sollozo
Porque mi sonrisa
Es tu tormento
Aunque añore lo contrario
Con mi afecto
Contra ti atento
Mi ángel llora
Cuando me inspiro
Y yo lloro
En su respiro
Mi ángel sutura
Todas mis heridas
Y yo rasgo otras
Raspones y mentiras
Quisiera hacerle reír
Y ser sincero con franqueza
Quisiera dejar de sufrir
Y sentir sus manos sin tristeza