Cuando el día nos derrota
y nos humilla hasta en lo privado
Cuando la noche no alcanza
para resguardar lo cuidado
Nos refugiamos en banalidades
intentamos llenar espacios infinitos
y buscamos un silencio cómplicede pasados inauditos.
Y si intentamos con fuerza
y esta nos traiciona
Si exigimos más,
cuando poco nos menciona,
Entenderíamos que la dirección de este rumbo
se acaba y con ello nuestro mundo.
Cuando las lagrimas caen
y empapan nuestra faz,
y su sabor amarga
lo poco que queda de paz
Cuando la oración no basta y la fe se agota
la incredulidad crece y nos presta a la derrota
Si perdemos algo
que no podemos remplazar
y si buscamos a alguien
que siempre pudimos amar
Entendemos que los valores son muchos
y nos dan mucho de que pensar
y que el amor es mutable
en su forma de sanar
Entre más alto llegamos
más bajo caemos
y entre más nos aferramos
mucho más perderemos
Vemos todo caer
sin alcanzar a considerar
que de la ceniza
el árbol nace fuerte
y con ello lo de forzar:
Un nuevo tiemoo
que nos permita descansar
un amor más fuerte
que nos de de qué gozar
un credo más puro
que nos apreste a colaborar
y una paz más profunda
que nos lleve a descansar.
Amor Sustituto
Es difícil entender sin ocuparse de conocer,
como la ignorancia esconde
y como el miedo maquilla.
No es probable borrar cicatrices
si la mente te traiciona y te recuerda del dolor,
efecto fantasma que el corazón niega
La carpa alberga,
tanto al público como al payaso
la carpa alberga
a quien ríe y a quien llora
Pero repetimos el acto
y buscamos nuevas burlas,
Repetimos sin ocuparnos,
de sensaciones y ternuras
Y así le entonamos a quien solo silva
y aplaudimos a quien encierra,
Esperando un cambio
un fin que destierra,
Nos encanta buscar en la misma cara,
aunque esta esté en una multitud de extraños,
Una multitud perdida y un coro de engaños.
Es dificil entender amor,
si nos conformamos con un sustituto,
Es difícil entender sin comprender
que el original tiene su valor,
Y que en su extremo esta el pavor
que no conoce edad, raza ni color.
Ya sea por horas,
caras o emociones,
en adrenalinas, tragos y confusiones,
El segundo jamás será como el primero
en la manera que este es el certero.
Silencio
A veces es mejor guardar silencio,
a veces es mejor,
evitar que tus palabras tiren de tu peso.
Porque el tiempo hace sabio
al que paga respeto,
el tiempo apremia al discreto
que evitar ser fuente de fugas.
Me dices verdades
que tu silencio desmiente,
y corres a respuestas
de una manera hiriente.
Dices que me buscas
pero sigo en el mismo lugar,
Hablas de lo mismo
Como si nunca va a cambiar
Porque quieres seguir,
tu mano no me deja respirar,
Y porque quieres sanar,
será que dejaremos de sangrar?
Con que cara te confiesas,
pecador de ruego soluble?
Con qué cara perdonas?
si la piedra la colocostaste
y con ella tropezaste.
De nada sirven las oportunidades
Si en silencio son negadas,
Para volver a reclamar responsabilidades?
a la luz la ropa desgarra.
Por eso es mejor guardar silencio
ser prudente y honesto.
Es mejor guardar silencio
y ganar acciones y menos rezos.
La Caída
Lo que trae felicidad,
trae también desgracias,
lo que pinta una sonrisa,
también tira de las lagrimas
Lo que sirve para bien,
honra lo que es malo,
y si trae consigo luz
también trae sombras
El pájaro canta
enjaulado de por vida,
canta para otros
pero tiene alas en su medida
Poco a poco
cedemos a nuestra ruina
y paso a paso
nos adelantamos a la caída.
María, La Tímida

María observaba por la ventana mientras intentaba concentrarse en su proyecto. Ella era del tipo que trabajaba mejor por la noche como casi todas las personas de su edad. Estaba inexorablemente absorta en su insulso cabello que había acomodado para cubrir la mitad de su cara. Desperdició más de una media hora de estudio para tomarse una foto que perfilaba su mirada hacía el vacío que rodeaba el pueblo en el que vivía, pero que bajo la luz de esa luna llena, parecía un poco más aceptable. Los estudios podían esperar y si no, tenía bebidas energéticas; lo importante era conseguir esa foto perfecta.
Pero eso fue hace una hora y ahora sí tenía que estudiar para la presentación. A ella le tocaba explicar la evidencia que soportaba el estudio que su equipo escogió como tema. Hablar en público era algo que no le incomodaba; no era la mejor oradora, pero las múltiples caras no le alteraban los nervios y francamente, lo hacía con bastante naturalidad. Esto le fue suficiente para convencerse que no había necesidad de estudiar o practicar salvo tener un poco de cuidado del tiempo ya que le Profesor Rivera era bastante estricto con el tiempo. De repente, se le ocurrió una idea: utilizaría un par de tarjetas con un buen resumen de lo que debía presentar. No había una regla en contra de ello y la última vez que las utilizó, que fue unos dos años atrás, sacó un notable alto. Sonrió ante su genialidad e inmediatamente puso la televisión para ver su serie favorita.
La serie, trataba la historia de una chica que llegaba hasta New York con la esperanza de convertirse en una actriz de cabaret. Cynthia, el personaje principal, tenía la voz de una sirena y podía suavizar hasta los latidos más rígidos de un faraón bíblico. Era delgada, morena, con pelo rizado y mucha personalidad. Su esbelta figura proyectaba una silueta envidiable en el escenario el cual adornaba con una sonrisa muy coqueta pero inocente. Ella lo tenía todo y desde los años en que contemplaba las estrellas por la ventana de su casa situada en medio del desierto de Nevada, soñaba con ser una estrella de cabaret. Lo tenía todo menos un ingrediente principal: ese ilusorio sex appeal.
María veía la serie con tremenda devoción al punto que podía recitarse episodios enteros de memoria. Se identificaba con el personaje: su persistencia, su tenacidad y su lucha por sus principios, los cuales, por supuesto, terminó abandonando. Esto último era algo que María reconocía como una traición a su esencia pero como algo indudablemente necesario ya que no se puede ser una estrella sin un poco de sacrificio.
María comprendía a Cynthia y creía que ella también podía convertir su sueño en realidad. Es por eso que planificaba su semana para grabarse actuando las escenas de las series; y planificarse debía ya que intentaba asimilar sus producciones en la mayor medida posible a las que veía en la televisión. Esto incluía la compra de ropa, maquillaje y si todo salía bien, un juego de luces. Al no ser una chica de fiesta podía ahorrar su paga semanal para comprar lo necesario a fin de mejorar sus videos.
A los pocos meses de haber grabado su primer clip, María comenzó a presentarse como voluntaria en el teatro local. Su idea era iniciarse desde abajo en una obra de un humilde teatro pueblerino y poco a poco subir los escalones hasta el estrellato. Ayudaba con la limpieza, las luces, los juegos de sonido y haciendo virtualmente lo que sea que se le pidiese. Le hacía mucha ilusión la idea que un día uno de los directores se percataría de su talento y le ofrecería un rol. Por supuesto, ella no se atrevería a pedirlo, no, las estrellas se encuentran y no se ofrecen.
Paulatinamente, se fue adentrando más en el mundo del cine y a sus padres eso no parecía molestarles. Ellos solo querían ver a su hija graduarse de una carrera de finanzas y confiaban que el tiempo y la vida se encargarían de liquidar sus sueños de artista. Pero no fue así; siguiendo el consejo que la misma Cynthia le dejó a sus fans en una red social, María comenzó a hacer del mundo su escenario. Se tiñó su cabello, se compró un par de vestidos estilo retro y un par de gafas que encontró en una tienda por su casa. Las zapatillas rojas ya las tenía.
Indudablemente, sus aficiones no fueron bien recibidas por la crítica de sus compañeros de carrera. El consenso general era que María era un poco ilusa ya que tenía cero dotes de actriz tanto por su talento como por su humilde físico. Se burlaban y se mofaban pero a ella no le importaba. La perseverancia todo lo puede y todo lo alcanza. Así que grababa más videos y compraba más ropa. Un día, esa misma constancia la hizo cambiar de parecer y se ofreció para el papel de sirvienta cotilla en la obra del verano. El director accedió ya que al final la presentación sería ante una pírrica audiencia.
María estaba que no cabía. Anunció su primer gran rol por sus redes sociales y aprovechó cada instancia para animar a su familia y compañeros de clase a asistir y por si esto fuera poco, compró espacio publicitario para anunciar la obra. Eventualmente, comenzó a tomarse fotos ensayando, con el vestuario de la obra, con el personal técnico y todas las publicaba en sus perfiles. Sus esfuerzos de promoción parecían tener poco éxito pero eso solo la motivó a ser más proactiva.
Los ensayos de María comenzarían 3 semanas antes pero para ese entonces, es decir tres meses antes, ella ya se había memorizado su corto dialogo. Estuvo tentada a cambiar un poco sus líneas por lo que tuvo la bondad de consultar al director la posibilidad de hacer ciertas mejoras a su personaje. Él se negó. María, entonces, optó por un cambio más sutil que no debería contravenir la esencia del personaje. Este giro, pensó, acentuaría las fragilidades de la sirvienta. Nada que una buena dieta y algo de ejercicio no podrían lograr. Para su alivio, su transformación pasó desapercibida; pese que su talla se disminuía y sus huesos respingaban más, nadie lo notaba, ni sus padres. Los ensayos eran de 6 horas semanales, pero ella practicaba el doble. En el entretiempo, salía a correr para sobrepasar su meta de perder 10 kilos.
Finalmente, el día de estreno llegó. Para el asombro de todos, en especial el director, el teatro se llenó con un público tan diverso como el mismo pueblo podía llegar a ser. Todos los actores estaban emocionados ante lo que parecía un buen presagio pero María no le puso atención, estaba inmersa escuchando música y repasando sus líneas como cual católico reza el Ave María. Se sentía débil, posiblemente por todo lo que corrió esa mañana bajo el infernal calor. Pero este no era momento de flaquear así que se bebió un poco de suero líquido y un poco más de bebida energética.
Estaba preparada para darlo todo. Sabía que aunque sus líneas eran escazas, eran lo suficiente como para demostrarle al mundo que ella sí podía actuar y que lo suyo era más que un sueño – era una pasión. Dio una vuelta por el escenario antes de que levantasen el telón porque quería asegurarse que todo estuviese en lugar – no lo estaba pero para eso lo había hecho, para corregir esos pequeños detalles. A continuación se paseó por la cabina de luces. No sabía muy bien cómo funcionaba el equipo pero todos los interruptores estaban y se parecían a como los había visto en las horas de los ensayos. Bajó las escaleras y al ver a sus padres sentados cerca, aprovechó para recordarle a su madre en qué momento y cómo debía de grabar. Finalmente, llegó a los vestuarios y se bañó con perfume. Quería que todos sus sentidos estuviesen concentrados en el momento. Todavía no se había quitado la camisa manga larga que cubría el vestido de su personaje; mejor, se dijo a sí misma, así la sorpresa será más grande.
Finalmente, la obra comenzó y como era de esperarse, María iba diciendo cada una de las líneas que hacía semanas se había memorizado. Cuando de repente, llegó su momento. Ahora sí, se quitó la camisa manga larga y entró al escenario mientras la perseguía la amarillenta luz principal. El shock se chupó todo el aire. El escenario se quedó perplejo ante la delgadez de la tímida María. La tímida María que jamás hubiese podido matar una mosca había radicalizado su figura y nadie se lo había esperado. La tímida María, cuyos pómulos estaban ruborizados de maquillaje cual artista de películas pornográficas, había perdido casi 18 kilos en apenas unos dos meses y medio. La quijada de sus padres no pudo caer más bajo. Su hija parecía una muerta en vida y ellos ni siquiera se habían enterado. El director se quedó mudo no por la delgadez de su actriz sino por su entrega. Hasta la actriz principal, en la obra la dueña de la casa, se quedó muda por unos segundos.
El silencio pasmó la producción pero María no lo notó, ella lo tomó como una silenciosa alabanza. Intentó permanecer estoica y firme pero el cansancio le comenzaba a trepar por las venas. Esta mezcla de orgullo y debilidad no le hacía bien a nadie. Sus manos estaban frías cual témpanos de hielo, y sus pies comenzaron a dormirse.
-“Por favor, asegúrate de dejar las teteras impolutas”, exigió la dueña de la casa, señalando con el cruce de brazos la respuesta de María.
Pero esta solo pudo decir dos líneas cuando su mente quedó en blanco. Abrió su boca pero nada salió. Sonrió, con un ademán mecánicamente improvisado pero no, no pudo pronunciar una palabra. La actriz inmediatamente reaccionó y cambió el diálogo. Ya no era el cansancio lo que doblegaba a María sino los nervios y la ansiedad. Su estómago se le retorcía de ardor por el reflujo que la bebida le había provocado y por un momento sintió la bilis subir por su boca, pero se forzó a tragarla para la burla de la audiencia que se mostró implacable. Sus padres estaban paralizados pero su hija más. Finalmente, logró emitir un sonido, lo suficiente como para indicarle a su compañera de obra que terminará la escena. Lo lograron y María salió con torpeza por el lado izquierdo del escenario.
¿Con qué cara se presentaría en las redes sociales? Sí, todos tenían un mal día, se excusaba a sí misma, pero este no era el momento, se respondía con un tono acusador. La obra siguió y María se recostó en su silla. Nadie la atendió ya que todos estaban ocupados con lo suyo. Lo cierto es que su rol era tan pequeño que su error poco o nada afectó el resultado final de la obra. El shock de su delgadez se disipó en la euforia de las risas de burla y los aplausos a la buena actuación de sus compañeros. En ese momento, la asistente del director entró al vestuario a buscarla para que saliese a dar el saludo final junto al resto de los actores. “No te preocupes, estas cosas pasan”. María, en un aire de dramatismo, bebió el resto de la bebida energética y salió a atender al público que se había puesto de pie para congratular a sus vecinos, sus familiares, sus amigos y el resto del cast que había participado en la obra. Nuevamente, María sintió como la euforia se le filtraba por las venas y en su mente, se convenció a entregarse al clamor de las masas. “Siempre hay más”, se felicitó.
Sí, formó parte de una obra y aunque por poco arruinó su estreno, esta triunfó y recibió la ovación de su público, el cual entre risas y sorpresas, aceptó ponerse de pie y aplaudir. Quedaban siete obras por delante y si la venta de las entradas lo permite, una más para cerrar el verano.
María sin duda alguna había impactado con su transformación y lo que antes eran las risas de las burlas ahora era un silencio inmuto que ni celebraba ni condenaba. Las calles del pueblo aspiraban el oxigeno cada vez que ella pasaba. Sus padres intentaron persuadirla de buscar una manera más sana de trabajar en su afición – se rehusaban a llamarlo arte – pero ella se negó. Ella entendió que todo éxito requiere sacrificio. Así que María siguió viendo por la ventana, tomándose las fotos, con la misma serie y los mismos huesos, en la misma habitación, con las nuevas luces y sus nuevos vestidos. El mundo seguía adelante y María lo miraba desde su ventana.
The Chase
I have no need to define
What I already know
Nor do I intend to describe
What my hands clearly show
I believe in opportunities
That bless those who learn their lessons
I believe in second chances,
I believe in unequivocal particularities
But I don’t particularly like
To repeat myself
Except to laugh and smile
Nor do I like to explain myself
Not even when I run that second mile
Because to be honest
I am tired of running,
I am tired of roads that are not mine
I am tired of walking
Someone else’s crooked lines
I don’t want to chase
At least no longer than today,
I simply don’t want to listen
I simply want to sip from shame
Castle

Tired of all the ticking
Seems like these hours are eternal
Maybe I’m just seeing things
In this world so infernal
Most of it all
Beckons to transform
Some of it will fall
And return to shape and form
Soldiers and civilians
Fighters and lovers
All choose a path
With faith to make it through
Mine takes me back to my castle
The one I’ve been dreaming of
Mine walks to my lonely castle
The culprit of my message
I am walking back to my castle
With blood spilling from my knees
I’m walking back to my castle
Shedding fears far behind
I’ll lock myself in the castle
Better alone,
than rotten in my mind.
You and Your Ways

You can stand
And you can stare
But it won’t change a thing
Because there is nothing there,
You are broken
From top to bottom,
You are cold,
Even on summer days;
You are broken,
And so are your ways
Can’t find a face
On the other side of the mirror,
Simply untied lace,
And not one single need to chase,
Maybe we should consider history
And the things you did
That way you can reflect on your mystery
And contemplate your deeds;
There is no reflection
No man in the mirror,
There is no you
Just plain and simple truth,
Nothing but an empty shell
No feelings to show,
No soaring times to remember,
Just an idea of what you were;
Smile for me

There is something about the presence,
Something about your breath;
There is innocence of mind
There is a vision
When once I was blind
There is something ,
In the beat of my heart
Something ringing in my head
A reason to smile
A reason to look ahead
This is different
And completely new;
I can get used to this
I can let go of my blue
But now it is me and my thoughts
And maybe a little more
But my perspective is focused
And I am smiling a bit more.
There is something
In this silence
Something I won’t ignore
That I can hear your voice speaking
So smile for me
Smile a bit more.
David
I know
I am not the only one,
Thinking this
Was ever said and done.
I know
It was said before,
This is not new
But today there is more
And there you are
There you stand,
Motionless and mesmerized,
With a smile and a flare,
You took a look
From here and there
Gathered ideas and went elsewhere,
You are David
With all of its flaws;
You are what no one did
You saw him close
Nothing is truly beautiful
But everything has a perspective
Nothing is cruel
But instincts crawl unrepentantly
David stands
Not ageless but above
Historical and grand
Misunderstood and loved;
You see,
In the silence where you breathe,
There is no sign but simple ease,
And in the space where David is,
There are those who view
And those who know,
Little about this is new
Except for the irony so cold,
Of seeing but not having
But seeing what David holds.