Es mi mente
La que recorre los kilometros
que mi corazón no se atreve
la que hace las obras
que mi mano no quiere
y abre mis heridas
hasta que estas no hieren.

En sus esquinas
sus recovecos y sus sótanos
encuentro razones de miedo
para coser mi boca.

En justa en sus intenciones
y extensa en sus acusaciones
porque sabe más que quiero admitir
y hace más que mi simple existir.

Es mi mente la que corre
cuando mi alma se esconde
entre mis silencios y mis duchas
cuando busco y cuando encuentro.

Corre a otras habitaciones
en otras casas
en otras villas.
Corre y dibuja
escenas y alternativas
de mi corazón desgarrado
y el tuyo enterrado.

Corre con la duda
a quien arrastra de la mano
y mi corazón mantiene su respiración.

Porque no lo entenderá
si no lo imagina;
se atrofiará
si no lo visualiza.

Hasta que ella regresa
cansada y reventada
con las manos en sus bolsillos
con la mirada asustada.

Ante el vacío de su encuentro
y el silencio de su camino.

Me encuentra ruborizado
y con mis manos enlazadas,
con las tuyas que me sujetas
y que le ignoras con tus besos.

Aquellos de las buenas noches
en especial los del domingo
que me hicieron olvidar,
mis plegarias y carencias
que en su adiós tuve que añorar
tu sustento y tu esencia.

Mi mente corre
pero en mi almohada yo descanso;
mi mente se angustia
pero en mi cama tú descansas,
Mi mente no lo entiende
pero mi corazón sí.

Ella busca el colapso
El otro se deja caer.
Ella busca el dolor
el otro se deja sanar.
Una corre
el otro descansa

Es mi mente
la que se puede atrofiar
y en su descalabro
el otro te sabe confiar.