Hay un vacío
y su aspecto me es familiar, 
Hay un vacío
y su espacio es singular. 

Hay un vacío
que mi voz llena
y mis palabras reconocen, 
que se desliza por mis dedos
que sabe imitar mis credos. 

Tan material
como esotérico
excita mis pupilas
y amordaza lo histérico. 

Hay un vacío
de paredes blancas
y pieles desnudas.
Que se extiende y se contrae
se resiente y sonríe.

Hay un vacío
que me llena
que muerde mis labios
con insípido sabor
y mira fijamente
con gentileza y ardor. 

Hay un vacío
y mi voz resuena
hace eco y desdeña
palabras necias
del ayer que enseña.

Hay un vacío
por llenar
que su simpleza
rechaza.

Quizás por temor
a tan básico favor. 

Favor que no entiende
la emoción contra el blanco, 
y cuya prisa rechaza
momentos del banco

Hay un vacío
que recelo
con prudente tenacidad, 
porque vacío de mi alma
tan serena que te observa
un lienzo en el centro
que mi vacío bien conserva.