
Hay un vacío y su aspecto me es familiar, Hay un vacío y su espacio es singular. Hay un vacío que mi voz llena y mis palabras reconocen, que se desliza por mis dedos que sabe imitar mis credos. Tan material como esotérico excita mis pupilas y amordaza lo histérico. Hay un vacío de paredes blancas y pieles desnudas. Que se extiende y se contrae se resiente y sonríe. Hay un vacío que me llena que muerde mis labios con insípido sabor y mira fijamente con gentileza y ardor. Hay un vacío y mi voz resuena hace eco y desdeña palabras necias del ayer que enseña. Hay un vacío por llenar que su simpleza rechaza. Quizás por temor a tan básico favor. Favor que no entiende la emoción contra el blanco, y cuya prisa rechaza momentos del banco Hay un vacío que recelo con prudente tenacidad, porque vacío de mi alma tan serena que te observa un lienzo en el centro que mi vacío bien conserva.