Eres la esencia de la devoción
y el cúmulo de la pasión.

Eres justa en tus caminos
y vindicada en tu esfuerzo;
tal y como te enseñaron
así lo has aprendido bien.

Pero algo te echo en falta
en tu cuerpo encuentro fallas
Y no porque exijo seas perfecta
simplemente quiero que seas recta

Que seas recta en tus palabras
y las midas con recelo
porque éstas hieren como dagas
y en ensañan al anhelo

No son ellas las que deseo
Las pronunciaras en contra de mi celo
Son tus manos las que quiero
son a ellas a las que apunto

Eres libre
tan libre como quieres
tan comedida como debes

Tampoco es tu libertad la que quiero 
En ella sería un cobarde
y un mudo de palabras

Quiero tus manos
y quiero sus obras
Lo que veo
y no entiendo
Es tu devoción y tu acción
lo que juzgo
y no comprendo

Eres sal que preserva
consuelo que repara
pero eres sal en tu salero
sal inepta en su costal

Eres bendición indiferente
que oye su llanto
y no se conmueve
bendición inconsecuente
bañada en citas de sabios
un día antes del nueve

Porque olvidaste tu vocación
e ignoraste a tu vecino
Olvidaste tu llamado
y renegaste tu camino

Eres fiel y no lean
confías y no traicionas
pero callas
y les ignoras

Son tus manos las que rezan
las mismas que no se ensucian
Eres sal en su costal
y miel podrida en su panal

Si el sufrimiento no te conmueve
menos lo hará la devoción
Estás muerte entre paredes
muerta en tu absolución.