
Porque no insinuamos lo que somos Ya que somos todo menos extraños Desde nuestras entrañas hasta nuestros logros No insinuamos lo que somos Somos nuestro reposo Y a veces el tormento Tormento que azota y hiere Pero que viene con sustento Somos las memorias De los días de inocencia Añorados como los mejores Días antes de la decadencia Somos las alegrías Simples y viscerales Que portamos en la piel Y somos las lágrimas De rutina y efímero Cual limón a nuestra miel Somos las peleas Las crisis y discusiones Los resentimientos Perdones y confusiones Somos los maestros Los alumnos y la lección La primera escuela de la vida Muy variable satisfacción Somos café de la mañana El calor de la cocina El malhumorado buen día La bendición materna e infalible Somos la lucha por la noche Y la palabra de ánimo Somos la suma de todos Y la resta también La estima que no escogimos Pero una estima para bien