
Encogida entre tus brazos con la mirada llena, tu faz se inclina al suelo tu silencio nos condena. Veo tus puños que te sujetan y se aferran mi niña querida entiendo bien lo que te apena Tus llantos y tus ruegos son los mios porque también los siento; siento tu enojo, tu frustración y tu dolor. Y me duele verte así desde una distancia tan lejana Sostienes tus lágrimas pero no por tus heridas; porque esa sangre no es solo tuya es de tus amadas y amados Mi niña querida siento tanto tu despojo como te ultrajan y critican tu enojo. Que mas quisiera que abrazarte y consolarte decirte que por hoy ya basta y que haces bien en comfortarte Que mas quisiera que destruir tus monstruos Los de tu armario y los de fuera los que te susurran y te amenazan Qué daría porque sonrieses y no tuvieses que pelear, que pintases tu cielo azul y tus noches negro estelar No es justo condena inmerecida si eres apenas una niña aunque fueses consentida Porque de la vida se aprende y esta te ha tocado; niña querida, cada lágrima tuya como golpes me han quebrado Pero no sucumbas aun con el aire envenenado no te rindas, es mi ruego esperanzado Recoge tus brazos que tu futuro te espera mi niña querida, en mis ruegos tu batalla nos prospera.