Encogida entre tus brazos
con la mirada llena, 
tu faz se inclina al suelo
tu silencio nos condena.

Veo tus puños
que te sujetan y se aferran
mi niña querida
entiendo bien lo que te apena

Tus llantos y tus ruegos
son los mios porque también los siento;
siento tu enojo, 
tu frustración
y tu dolor. 

Y me duele verte así
desde una distancia tan lejana

Sostienes tus lágrimas
pero no por tus heridas;
porque esa sangre no es solo tuya
es de tus amadas y amados

Mi niña querida
siento tanto tu despojo
como te ultrajan
y critican tu enojo. 

Que mas quisiera
que abrazarte y consolarte
decirte que por hoy ya basta
y que haces bien en comfortarte

Que mas quisiera
que destruir tus monstruos
Los de tu armario
y los de fuera
los que te susurran
y te amenazan

Qué daría porque sonrieses
y no tuvieses que pelear,
que pintases tu cielo azul
y tus noches negro estelar

No es justo 
 condena inmerecida
si eres apenas una niña
aunque fueses consentida

Porque de la vida se aprende
y esta te ha tocado;
niña querida, 
cada lágrima tuya
como golpes me han quebrado

Pero no sucumbas
aun con el aire envenenado
no te rindas, 
es mi ruego esperanzado

Recoge tus brazos
que tu futuro te espera
mi niña querida, 
en mis ruegos
tu batalla nos prospera.