devastación en Yemén
Fuimos criados
hijos de bien
orgullo eclesiástico
bien portados
del uno al cien. 

Fuimos criados,
bajo principios 
tanto importados
como locales;
e hicimos 
tal y como se nos dijo
en silencio 
y bien portados.

A la cama bien temprano
 que no se nos olvide el rezo
porque los cielos prohibirían
huir del furibundo sabueso.

Pero como todo
los buenos caminos se perdieron; 
Aprendimos a desconfíar
y uno a uno escapar .

Y no culpamos a nuestros padres
ellos lo hicieron con denuedo.
No rechazamos sus palabas
aunque en algunos hay reniego. 

Porque tiempos aquellos,
en que con poco se nos compraba;
la vida era tan sencilla, 
tan inmuta que alegraba. 

Fuimos criados
en lo que se creyó lo mejor;
fuimos educados, 
para darlo todo al gran postor.

Pero por la ley de la física
esa grande de la entropía
caminamos en fila recta,
sin medir nuestra empatía