Pon atención,
dame un momento.
Puedes y debes aprender
lo que nadie me advirtió.

Nada te va preparar para lo que suele esperar;
ni el tiempo de tus años
ni la juventud de tu vigor. 

Puedes soñar
y aprenderás que no es suficiente,
Y querrás llorar
pero verás que poco lograrás. 

Sentirás abandono
y la sal de tu sudor;
la sentirás bajar de tu frente
al calor de tu amor. 

Mas ten presente
que las humillaciones serán muchas,
los vilipendios, contínuos
y tu enojo, vasto.

Escucha bien; 
si puedes escuchar, escucha, 
Y si quieres entender, entiende.

No serás lo suficiente
ni menos de lo adecuado. 
Pero déjate la piel y lastima tu voz
Aprende y entiende
lo que nadie me enseñó.