
Pon atención, dame un momento. Puedes y debes aprender lo que nadie me advirtió. Nada te va preparar para lo que suele esperar; ni el tiempo de tus años ni la juventud de tu vigor. Puedes soñar y aprenderás que no es suficiente, Y querrás llorar pero verás que poco lograrás. Sentirás abandono y la sal de tu sudor; la sentirás bajar de tu frente al calor de tu amor. Mas ten presente que las humillaciones serán muchas, los vilipendios, contínuos y tu enojo, vasto. Escucha bien; si puedes escuchar, escucha, Y si quieres entender, entiende. No serás lo suficiente ni menos de lo adecuado. Pero déjate la piel y lastima tu voz Aprende y entiende lo que nadie me enseñó.