
Te vi en mis sueños como un abrazo perfecto. Te vi en mis pesadillas como brisa en el desierto. Te vi en el camino como advertencia y buen amigo Te vi en mis risas, celebrando mis conquistas. Te vi en mis alegrías y en mis momentos de euforia, como un viento que sopla y le da alas a mi memoria. Y te vi en mis caídas en el suelo, a mi lado, con codos y rodillas en sangre pero sonriendo denodado. Pero ya no te veo y no quiero saber por qué. Te escapaste de mis sueños y me siento solo al caer. Ya no te veo y no quiero volar; porque siento que se me abren las heridas y empiezo a sangrar. Ya no te veo excepto en mis recuerdos, ¿Por qué no te veo en estos mejores tiempos? Ya no te veo y no se qué decir; sin ti no hay risa y sin ti, no me vi.