Te vi en mis sueños
como un abrazo perfecto.
Te vi en mis pesadillas
como brisa en el desierto.

Te vi en el camino
como advertencia y buen amigo

Te vi en mis risas,
celebrando mis conquistas.

Te vi en mis alegrías
y en mis momentos de euforia, 
como un viento que sopla
y le da alas a mi memoria. 

Y te vi en mis caídas
en el suelo, a mi lado, 
con codos y rodillas en sangre
pero sonriendo denodado.

Pero ya no te veo
y no quiero saber por qué.
Te escapaste de mis sueños
y me siento solo al caer. 

Ya no te veo
y no quiero volar;
porque siento que se me abren las heridas
y empiezo a sangrar.

Ya no te veo
excepto en mis recuerdos, 
¿Por qué no te veo en estos mejores tiempos?

Ya no te veo
y no se qué decir; 
sin ti no hay risa
y sin ti, 
no me vi.